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BALDOMERO GALOFRE
"Marina" Pescadoras mariscando
Firmado: y fechada en 1887 en el ángulo inferior derecho
Acuarela sobre cartulina
Certificada por Enric Jardi en la parte posterior de la obra con fecha del 27 de febrero de 1997
60 x 92 cm | 84 x 117 cm (con marco)



GALOFRE GIMÉNEZ, Baldomero - Reus, 1849 – Barcelona 1902- Durante su primera juventud, Baldomero Galofre fue discípulo del célebre pintor y maestro Ramón Martí Alsina, autor de paisajes y de pintura de historia influido por Courbet y la escuela de Barbizon, cuyo realismo teñido de intimidad familiar fue transmitiendo a su más adelantado discípulo, uno de los más destacados representantes del costumbrismo catalán como demostrará en sucesivas exposiciones en Barcelona –en 1866, 1870 y 1872- y en Zaragoza –en 1868-. Ya desde 1870 era ilustrador de la revista “La Ilustración Española y Americana”, y en 1874 Galofre fue pensionado en la Academia Española de Bellas Artes en Roma el mismo año que fallecía allí Fortuny y exponían en París por primera vez los impresionistas franceses en el salón des “Refusés” , permaneciendo en la ciudad hasta 1884. Posteriormente pasó en ella largas temporadas a lo largo de su vida. Durante su primera estancia allí se convirtió en uno de los más fieles seguidores de Mariano Fortuny, cuya brillante luminosidad adoptaría en sus tablitas y lienzos, continuando en la nueva percepción que del paisaje le había inculcado su primer maestro, Martí Alsina. Baldomero Galofre conseguiría abrazar entonces sus máximos momentos de gloria mediante su singular propuesta de corte naturalista que como veremos, ocupó generacionalmente un lugar de transición tanto en el espacio como en el tiempo que le tocó vivir. A su vuelta a España ideó una obra monumental que proyectaba publicar bajo el título de “ La España Pintoresca” para la cual trabajó con denuedo en gran cantidad de bocetos y estudios que recopilaba durante sus viajes por el país. A las escenas de género sumaba, entonces, una destacada pintura de paisajes y marinas de gran calidad y una gran cantidad de acuarelas y pasteles, técnicas en las que demostró gran pericia y buen hacer. Sus obras eran de paleta alegre, intensa y de tonos vivaces, a la par suaves y elegantes. El proyecto, que había incubado en Italia y que comenzó a su vuelta en 1887, era de tales proporciones que no pudo materializarse en el transcurso de toda su vida que pretendía, entre otras cosas, acabar con la visión romántica y falsaria que habían difundido por Europa los viajeros extranjeros, como Teófilo Gautier a Gustavo Doré, recogiendo en particular la diversidad regional y típica de las provincias españolas y diferenciando en cada una de ellas lo que de auténtico y real tenían su historia y sus tradiciones. El resto de su vida transcurrió entre Barcelona, (ciudad en que se había instalado definitivamente desde 1886) entre sus distintos viajes a Italia y Londres. Murió el 26 de julio de 1902, y en ese mismo año, el marchante Josep Artal organizó una exposición antológica homenaje en Buenos Aires.

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