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Lote 5947

CARLOTA ROSALES MARTÍNEZ DE PEDROSA

CARLOTA ROSALES MARTÍNEZ DE PEDROSA
"Calle de Tanger"
Firmado: y titulado en el ángulo inferior derecho
Óleo sobre lienzo pegado a cartón duro

21 x 16 cm | 29 x 24 cm (con marco)



ROSALES MARTÍNEZ DE PEDROSA, Carlota – Madrid 1872 – 1958 – Segunda hija del pintor Eduardo Rosales. Carlota, desde muy pronto, dio muestras de su afición y capacidad para la pintura. Se inicia en el mundo del arte de la mano de quien fuera su padrino, el también pintor Vicente Palmaroli, llegando a conseguir en 1887 una beca de ocho mil reales para la Academia de España en Roma, de la que precisamente el autor del Testamento de Isabel la Católica había sido primer director. Así pues, Carlota Rosales, junto con Inocencia Aragón, fueron las dos únicas mujeres pensionadas en la referida institución durante el siglo XIX. Durante su estancia en la Academia conoce a Miguel Santonja, profesor de Armonía en el Conservatorio de Madrid, con quien casaría en 1896, momento éste en que la pintura pasó a ocupar un segundo plano en la vida de Carlota, en pro de su familia, no sin antes participar en algunas de las ediciones de la Exposición Nacional de Bellas Artes, como en la de 1895, cuando consiguió una Mención de Honor. Las creaciones de Carlota Rosales hunden sus raíces en la tradición romántica, ello no es extraño si tenemos en cuenta su ascendencia familiar, su padre ha sido considerando como el pintor romántico por excelencia, y otro tanto puede decirse de su principal maestro, Vicente Palmaroli. Entre sus géneros predilectos destacan la naturaleza muerta, el retrato y la pintura de género. En todos ellos predomina una factura suelta que configura unas formas sólidas, buscando ante todo los efectos lumínicos. La melancolía y el carácter meditabundo es una nota común en buena parte de sus retratos, dedicados en su mayoría a personajes femeninos de su entorno, destacando quizá por esta razón el carácter intimista y meditabundo de muchas de las efigiadas. Por lo que a pintura de género se refiere, esta, siguiendo la tradición romántica, se orienta hacia escenas anecdóticas, tales como interiores de iglesia en el momento de los santos oficios o paisajes urbanos tratados con una gran intensidad lumínica.

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