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AURELIANO BERRUETE
Paisaje
Firmado: en el ángulo inferior derecho
Óleo sobre lienzo pegado a cartón

18 x 23 cm | 38 x 43 cm (con marco)



AURELIANO DE BERUETE Y MORET.- Madrid 1845 – 1912 - Nació en Madrid y murió en Málaga (según otros testimonios, falleció en Madrid). De familia acomodada, estudió pintura en el taller de Carlos Múgica compatibilizándolo con el derecho, carrera en la que llegó a ser doctor en 1867. En 1871 y 1872, obtiene acta de diputado, pero en 1873 abandona la política para dedicarse por completo a la pintura bajo la dirección del flamenco radicado en Madrid Carlos de Haes. Posteriormente, viaja a París, donde conoce a Martín Rico, figura absolutamente crucial en su carrera, toda vez que lo aparta del dibujo plano y del paisajismo contenido de las escuela de Carlos de Haes para acercarlo a la pintura al aire libre (que ya había iniciado en sus primera excursiones con el flamenco por el norte de España y por las Islas Baleares). Con todo, Beruete no se transformará en un mero epígono del Impresionismo francés, sino que aprende a hacer suyo el paisaje y dotarlo de un punto de vista personal y de una paleta claramente española en la que se plasma el influjo de Velázquez. En 1878, participa por primera vez en una Exposición Nacional y obtiene una tercera medalla con su cuadro Orillas del Manzanares. Ya desde este primer galardón lo vemos abocado a la pintura paisajística, que será la que predominantemente llevará a cabo durante toda su carrera y que, por el apartamiento del tema histórico entonces en boga, disminuyó su éxito de público y crítica hasta el extremo de que, siendo uno de los paisajistas más reputados en el ámbito internacional, nunca obtuvo una medalla de primera clase en ninguna de las exposiciones nacionales a las que concurrió. Por este motivo, pintaba para sí y para sus amigos, en cuyas colecciones se encontraba buen número de los que se allegaron para la exposición celebrada a su muerte, en la que se recogieron ciento sesenta y seis cuadros. Acudió a exposiciones nacionales e internacionales en París (1878), Chicago (1893), Santiago de Chile (1910), Bruselas (1910) o Roma (1911). Igualmente, tras su muerte vemos su obra entre los fondos que se exhiben en las exposiciones de Arte Español en Chile (1913), Brighton (1914), París (1919), Londres (1920), Buenos Aires (1927) o la celebrada en Holanda coincidiendo con los juegos olímpicos de 1928. La importancia que su obra llegó a alcanzar en su tiempo nos la muestran los honores nacionales e internacionales que logró en vida, así como los de ser miembro del jurado de las exposiciones parisinas de 1899 y 1900 como la obtención de condecoraciones como la Gran Cruz de Isabel la Católica o la Legión de Honor francesa en las categorías de Caballero y Oficial. Cercano a la Institución Libre de Enseñanza, participó en la fundación de la Sociedad para Estudios del Guadarrama. Viajó sin descanso por Inglaterra, Holanda, Suiza (donde pinta los valles alpinos), Alemania, Italia y Francia (que recorre de punta a punta), así como por casi todas regiones españolas, de cuyo paisaje dejó testimonio en cuadros y apuntes. Tal espíritu viajero y tales apuntes hay que ponerlos en relación con el descubrimiento del paisaje que se produce, tanto en pintura como en literatura, durante la crisis del cambio de siglo en España. Destacó también Beruete como coleccionista y crítico de arte. En este campo son destacables sus ensayos sobre Velázquez, publicado en París en 1898 y traducido inmediatamente al inglés y la alemán, Goya (los titulados Goya, de 1916-18, Goya pintor de retratos 1916 o Goya, composiciones y figuras en1917; Valdés Leal en 1911, su Historia de la pintura española en el siglo XIX (1926) y varios ensayos sobre Sorolla, así como numerosas conferencias como las tituladas La paleta de Velázquez o La Venus del espejo, recogidas en 1924 en el volumen Conferencias. Fue también autor de un drama titulado “Entre rocas” en el año1900. La actitud social del artista obedece a los módulos del pintor aristócrata de su tiempo, casi insólito en el panorama español. Conforme a esta imagen lo pintó su gran amigo Joaquín Sorolla en 1902, ejecutando su retrato con una paleta restringida y atemperada, "Retrato de Aureliano de Beruete" del madrileño Casón del Retiro reproduciendo en la oscuridad dentro de un ambiente interior la figura del personaje sentado, de porte distinguido y de una elegancia sobria y sin empaque. No es de extrañar que Beruete otorgara un mérito y un aprecio inmenso a este retrato del amigo. Frente al mundo de las artes, la elevada posición social le reportó la gran ventaja de la independencia y también inconvenientes: era fácil etiquetar a Beruete de gran señor con inquietudes artísticas, de aficionado que ejecuta paisajes en sus ratos de ocio. Estimación harto ingrata y errónea de un hombre que cultivó casi toda su vida la pintura, cuya producción total entre cuadros y apuntes debió de aproximarse a las dos mil obras.

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