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Lote 6024

GENARO PEREZ VILLAMIL

GENARO PEREZ VILLAMIL
"Puerta del sol de Toledo"
Firmado: en plancha
Litografia coloreada
Editada por Bichebois Lith - fig par Bayot
26 x 34 cm | 37 x 45 cm (con marco)



GENARO PÉREZ VILLAMIL- El Ferrol (Coruña) 1807 – Madrid 1854 Fue uno de los mejores paisajistas del Romanticismo español. Nació en El Ferrol en 1807 y se inicia en el dibujo topográfico con su padre, que era profesor en la Escuela Militar de Santiago de Compostela y con tan solo ocho años obtiene el cargo de ayudante de profesor. A los doce años su familia se traslada a Madrid y allí continúa sus estudios. Ingresó en el Ejército y en 1823, con tan solo dieciséis años, fue herido en Cádiz al combatir a las tropas francesas enviadas por del Duque de Angulema para reinstaurar el absolutismo de Fernando VII. Permaneció confinado en Cádiz y aprovechó ese tiempo para estudiar en la Escuela de Bellas Artes. Sus progresos fueron tan rápidos que en 1830 fue enviado a Puerto Rico, que todavía era una isla española, para realizar los decorados del teatro de la ciudad. Su regreso a España en 1833 supone un momento decisivo en su carrera. Conoce a David Roberts, un pintor romántico escocés, que se encontraba en España tomando apuntes de diversas ciudades y monumentos, Villaamil se une a él y descubre un nuevo modo pictórico, con monumentos estilizados, montañas escarpadas, paisajes, gentes y escenas pintorescas tratados con una carga poética de misterio y fantasía. Fruto de estos viajes con Roberts es el libro titulado España artística y monumental, que cuenta con textos del poeta Patricio de Escosura y láminas litografiadas en color. Realizó numerosos viajes a Francia y a Bélgica y residió durante una temporada en Bruselas. En 1835 recibió la cátedra de paisaje en la Escuela de San Fernando, de la que más tarde fue director. Se relacionó con Isabel II y llegó a ser pintor de cámara de la casa real. Destacó sobre todo por el tratamiento que dio a sus paisajes, poniendo de moda la pintura de paisaje en la España del siglo XIX. Los somete al gusto del Romanticismo y, por esta razón, encontramos en algunos de sus cuadros temas orientales, como en Ruinas clásicas en las cercanías de Jerusalén. También se interesa por los monumentos, debido a su valor histórico y arqueológico. Sus paisajes se caracterizarán por una neblina dorada que otorga un aspecto romántico a la composición y el empleo de una amplia perspectiva. Su técnica es muy empastada, nerviosa, y el colorido cálido, brillante, de tonos dorados. Sus atmósferas vaporosas envuelven a los objetos y crea ambientes de ensoñación y misterio, en los que introduce gran número de personajes populares o de carácter histórico.Algunos ejemplos son: Castillo de Gaucín, Interior de la catedral de Toledo, Ferrocarril llegando a Gijón, La Basílica de Covadonga, Vista de la Giralda de Sevilla desde la calle Borceguinería, Interior de la catedral de Sevilla, Manada de Toros o La romería de San Isidro En la trayectoria artística de Pérez Villaamil también encontramos pintura histórica, aunque en menor medida y, siempre, prestando más interés al ambiente que a la escena en sí. Este es el caso de El Juramento de Álvaro Fáñez Minaya o de El viático en la posada. Sin lugar a dudas, Pérez Villaamil es uno de los grandes representantes del paisajismo romántico español. Murió muy joven el año 1854 en Madrid, a los cuarenta y siete años, a causa de una dolencia hepática. Tuvo los títulos de Caballero de la Orden de Carlos III, Caballero de la Legión de Honor, Caballero de la Orden de Leopoldo de Bélgica y Comendador de la Orden de Isabel la Católica.

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