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Lote 5596

SEGUIDOR DE BENJAMIN PALENCIA

SEGUIDOR DE BENJAMIN PALENCIA
" Hera castellana "
Firmado: Vierja en el ángulo inferior derecho
Oleo sobre lienzo adherido a cartón.

38 x 46 cm | 45 x 52 cm (con marco)



BENJAMIN PALENCIA – Barrax (Albacete) 1894 – Madrid – 1980 -- Su deseo de aprender pintura lo lleva en 1909, con tan sólo quince años de edad, a Madrid, pero se mantiene al margen de la formación académica y oficial. Nunca quiso estudiar en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, principal foco de aprendizaje para numerosos artistas durante aquellos años, ya que la formación académica y tradicional que allí se impartía nada tenía que ver con su manera de entender el arte. Asistió con asiduidad al Museo del Prado para contemplar las obras de los grandes maestros de la pintura española del siglo de oro: El Greco, Velázquez, Zurbarán, Goya, etc. Por todo ello consigue una visión personal y una forma de hacer particular. Se preocupa por lo formal y por explorar nuevos caminos pictóricos para conseguir un lenguaje propio. Desde que empieza a pintar, su arte es el reflejo de la vanguardia. Su evolución le permitió reflejar diversas tendencias, como el impresionismo, el cubismo, lo abstracto y el surrealismo. En 1925 participa en la Exposición de Artistas Ibéricos en el Palacio del Retiro de Madrid. Los bodegones y las naturalezas muertas que Palencia realiza durante estos años muestran reminiscencias cubistas y una tendencia hacia la geometrización. Al año siguiente, se traslada a París donde conoce a Picasso y Gargallo. Su estancia parisina le introduce en la técnica del collage, que aplicó más tarde a sus lienzos incorporando nuevos elementos matéricos como la arena y las cenizas. La esquematización de sus paisajes, temática preferida en su producción, absorbe rasgos cubistas y al final, se inclinan hacia la abstracción. Es a partir de su estancia en París cuando su obra adquiere un tono surrealista, mostrando progresivamente una mayor libertad expresiva, que corresponde a su periodo de madurez. Abandona paulatinamente los bodegones y retoma el paisaje castellano realizando una magnífica síntesis entre tradición y vanguardia. Representa el paisaje con una estética próxima al surrealismo, a lo que se unirá una novedad, el empleo de materiales extraídos del propio paisaje, algo inusual hasta el momento. Esto lo llevará a sus máximas consecuencias en la Escuela de Vallecas, fundada junto con escultor Alberto Sánchez en 1927. Estilísticamente se sitúan entre el postcubismo y el surrealismo naciente. Durante la Guerra Civil, Palencia permanece en Madrid donde vive un periodo de crisis, como para otros artistas de espíritu renovador. En 1939 y 1940 su pintura da un giro bastante radical, abandona sus producciones cubistas y casi abstractas, e incluso los aspectos de carácter surrealista, en busca de un arte de fuerte impacto colorista, ligado a la pintura fauve. Las formas adquieren un mayor volumen, aumenta su preocupación por los aspectos lumínicos y por la intensidad del colorido, con una evidente violencia en su aplicación. Centrando prácticamente todo su trabajo en la pintura de paisaje, intenta reiniciar una segunda Escuela de Vallecas junto a Álvaro Delgado, Carlos Pascual de Lara, Gregorio del Olmo, Enrique Núñez Casteló y Francisco San José. Sus cuadros y dibujos recogerán imágenes del campo castellano y de las figuras que en él se pueden encontrar, campesinos y animales, toros, caballos, cabras, etc. Su pintura pasa a convertirse en testimonio de lo rudo, de lo tosco y de lo rural, de lo sobrio del campo castellano y de lo español. Benjamin Palencia obtuvo medalla e plata en la Nacional de Bellas Artes de 1943, fue nombrado Hijo predilecto de Barrax, su villa natal en 1956 en 1958 fue merecedor de la Gran Cruz del Mérito Civil, en 1961 le fue concedida Medalla de Oro de la Provincia de Albacete y en 1970 de la Provincia de Ávila. En 1974 ingresó en la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, y cuatro años después en la catalana de San Jordi. El 10 de noviembre de 1978, en la inauguración del Museo de Albacete (con una importante donación de obras del artista), la Reina Sofía le comunica la concesión de la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes. Finalmente, en 1979, lega gran parte de su obra al Museo Español de Arte Contemporáneo (Madrid), ciudad en la que fallecería, el 16 de enero de 1980.

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